Cartas a Alfonso: Aún te espero

Hoy me desperté de un tirón porque soñé que me habías dejado un mensaje explicándome que todo había sido un malentendido. Cuando vi el teléfono me di cuenta que había sido solo un sueño y ya no me quise levantar de la cama nunca más.

Aún te pienso, te sueño despierta, te imagino andando de un lado a otro por Madrid, entre la universidad, el trabajo, el yoga y los amigos. Recuerdo nuestras ocurrencias, leo nuestras conversaciones, escucho tu risa. Es casi increíble que haya habido una conexión tan natural y tan hermosa entre nosotros.

Llegaste un día de las estrellas a iluminar mis rincones más oscuros, me hiciste amar mis días y mis noches, mis miedos y mis penas. Me enamoré de tus manos y tu sonrisa, de tus sueños de niño y el sonido de tu voz. Y así como llegaste un día sin avisar, así te fuiste, en silencio, a hurtadillas, dejándome un dolor aquí en el pecho que aún no termina de sanar.

Aún te extraño, aún te quiero, aún no entiendo. Donde quiera que estés, corazón hermoso, tienes que saber que aún te espero.

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Agradecida

Me siento tan agradecida por las situaciones y personas con quienes me encuentro en el camino cada día, que me entregan sus sonrisas, sus abrazos, su arte, su confianza, su cariño, su paciencia, su amor. A pesar del trampolín que sigue siendo mi vida, del ir y venir de todos los días, hoy me he sentido más cuidada, mimada y amada que nunca y siento que tengo tanto que devolverle al universo. Hoy he sentido un llamado desde el fondo de mi corazón y sé que es el momento de dar un nuevo gran paso para ser una mejor persona. Gracias universo, gracias madre tierra, gracias padre sol, gracias hermosa luna por seguir brillando desde adentro para guiar mi camino.

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Bendita Libertad

Esta noche es la luna llena de Capricornio, el signo bajo el que nací y, tal vez por eso, recién hoy siento que cierro otro ciclo en mi vida. Hace exactamente un mes que dejé de trabajar en una asociación educativa que, inevitablemente, se convirtió en una corporación y dónde ya iba a cumplir 7 años, wow! Nunca creí que duraría tanto tiempo trabajando en el mismo lugar, afortunadamente nada es para siempre. Hoy he salido a caminar agradecida por el maravilloso sol de invierno, he salido a contarle que a partir de ahora puedo ser y hacer todo lo que siempre he querido en la vida, como estudiar pintura, conocer París, enseñar en la universidad, estudiar piano, escribir cuentos, ser fotógrafa, mesera, trapecista, irme a vivir al campo, dedicarme por entero al arte como herramienta de transformación social, etcétera, etcétera, etcétera.

Después de tanto fantasear, me he sentado en una banca bajo la sombra de un árbol, mirando como todo se movía alrededor con gran velocidad, un señor cerraba un negocio por su celular y otro caminaba apurado avisando a alguien que ya llegaba. “¿Y yo?” -me preguntaba- por primera vez en mucho tiempo no tengo a dónde ir, nadie me espera. Así que he sentido el llamado de un roble viejo que estaba frente a mí y que me invitaba a observar como caían la hojas de sus ramas, sin prisa y sin ansia, me he permitido contemplar esa hermosa danza, he sentido al sol abrazar mis hombros y un viento fresco hacerme cosquillas en los pies. Esa sensación ha sido increíble, has sido tú la que has venido a verme hoy, yo lo sé, y espero que te quedes para siempre como mi fiel compañera, bienvenida otra vez a mi vida: bendita libertad.

libertad

La magia del amor

Me acuerdo mucho que cuando era niña y me caía -lo cuál sucedía muy a menudo, por cierto- mi papá se frotaba las manos y me las colocaba muy despacito sobre la rodilla adolorida, luego me decía que él tenía un poder mágico para calmar el dolor. Yo cerraba los ojos y sentía el calor de sus manos tibias, entonces el dolor se iba y yo juraba que mi papá era una especie de chamán o curandero mágico. Ahora, cada vez que mi Joaqui se cae le hago la misma jugada y él me dice “Mamá tienes magia!” entonces le digo muy orgullosa “Así es hijito, la heredé de tu abuelito”

padre e hija

Anny Luna

Amo a mi Joaquinito. Adoro mi malecón y mi bicicleta, me encanta la música y el flan. Me gusta andar sin zapatos, la fotografía, las trufas, el cine y los instrumentos de percusión. Sueño con seguir recorriendo mil lugares en todo el mundo y reencarnarme en algún ser que tenga alas.

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