La magia del amor

Me acuerdo mucho que cuando era niña y me caía -lo cuál sucedía muy a menudo, por cierto- mi papá se frotaba las manos y me las colocaba muy despacito sobre la rodilla adolorida, luego me decía que él tenía un poder mágico para calmar el dolor. Yo cerraba los ojos y sentía el calor de sus manos tibias, entonces el dolor se iba y yo juraba que mi papá era una especie de chamán o curandero mágico. Ahora, cada vez que mi Joaqui se cae le hago la misma jugada y él me dice “Mamá tienes magia!” entonces le digo muy orgullosa “Así es hijito, la heredé de tu abuelito”

padre e hija

Tu amor es como el sol

joaqui byn hoy

Ahora que ya tienes 5 años y 5 meses se te ocurren cosas muy graciosas, te has vuelto muy conversador, te haces preguntas fundamentales acerca de la vida, te conoces más y expresas lo que sientes con firmeza, desde un “te quiero” hasta “tengo miedo”, cómo has crecido mi pequeño, eres mi alegría, mi hermoso sol de atardecer, mi mejor compañero.

A veces pienso que el tiempo pasa muy rápido, que en un abrir y cerrar de ojos de pronto te haces tan grande. Un día estabas aprendiendo a caminar y hoy ya te mueres por escribir y leer. Ojalá nunca se nos olvide disfrutar el presente, amar los momentos, porque de eso es lo único que está hecha la vida. Por eso hoy, inocentemente, intento capturar el tiempo en fotografías y memorizar estos días, días que la vida nos regala para estar bien juntitos y disfrutarla plenamente.

Canción para bañar a la luna

Y con esta canción te arrullo todas las noches para que te vayas muy a gusto a tus sueños…

Ya la Luna baja en camisón
a bañarse en un charquito con jabón.
Ya la Luna baja en tobogán
revoleando su sombrilla de azafrán.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna viene en palanquin
a robar un crisantemo del jardín
Ya la luna viene por allí
su kimono dice no, no y ella sí.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna baja muy feliz

a empolvarse con azucar la nariz
Ya la luna en puntas de pie
en una tacita china toma té
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna vino y le dio tos
por comer con dos palitos el arroz
Ya la luna baja desde allá
y por el charquito-quito nadará
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu

Nuestros viajes


“Hay que andar con pie plomo” dicen las bisabuelas, 
yo diría que vayas lento y parejo, pero que gastes tus suelas…”

Cuando cumpliste dos años hicimos nuestro primer viaje juntos, nos fuimos en busca del sol a Máncora. Allí jugaste y te divertiste como nuca en la orilla del mar y afianzaste tus primeros pasos sobre la arena blanca. A tus tres años nos fuimos en busca de aventuras a las Islas Ballestas, vimos de cerca a los lobos de mar y nos reímos mucho con aquel pelícano que paseaba como si nada entre viajeros y pescadores. Luego de cumplir los cuatro, hicimos uno de los mejores viajes de nuestras vidas, nos fuimos a la selva, a Tarapoto, y entonces aprendiste a nadar en el río, navegar en peque peque, sentirte cerquita de esas inmensas nubes de algodón.

Hoy que tienes cinco, acabamos de volver de otro viaje inolvidable. Cusco y su aventura en tren, Cusco y su Valle Sagrado protegido por esas enormes montañas llenas de vida, Cusco y su cielo estrellado; Cusco, su Sacsayhuamán y su cristo blanco; Cusco y aquel trotamundos que nos enseñó sobre ese nuevo instrumento; Cusco y su aldea Yanapay; Cusco, su Pisac y su taller de hilado; Cusco y su plaza de la alegría; Cusco y su Machu Picchu; Cusco, su magia y su energía.

Nunca te canses de viajar mi niño, de descubrir lugares nuevos, de conocer otras culturas, pueblos y comunidades, de aprender de los pobladores y de otros viajeros. Viajar te llena de vida, te ayuda a conocerte y reconocerte nuevamente, te enseña a respetar las diferentes formas de vivir y de ver el mundo, te da la posibilidad de percibir nuevos sabores, sonidos, ritmos y colores. Viajar es como respirar, como la vida misma, donde lo más importante no es el destino, sino el viaje en sí mismo y todo lo valioso que descubras en ese andar.

Con amor, mamá.

Ollanta heladito

 

Que nunca sepas ni como ni cuando

“¿Mamá cómo se hace la plastilina? ¿Mamá la sal es la novia del sol? 
¿Mamá si escribamos Angry Birds en el CD aparecerá la película?
¿Mamá quieres saber cuál es mi sonido favorito? Es tu voz!!”

Nunca olvides el tipo de preguntas que te hacías a los cuatro años. Nunca dejes de ver la vida con esa inocencia, como si siempre fuera la primera vez que ocurriera. Nunca dejes de asombrarte, de maravillarte por esas pequeñas cosas que ocurren a tu alrededor. El mundo se disfruta más si lo miras con esos ojos. Nunca des nada por sentado, todo puede ser y no ser si tú lo deseas. Nunca te fíes de las certezas, más bien hazte preguntas, cambia, crea, inventa. Nunca dejes de ser fiel a ti mismo, a tu intuición, a tus sueños, a tu voz interior. Nunca dejes de ser el niño que eres hoy. 

Con amor,

Mamá

joaqui feliz

 

Anny Luna

Amo a mi Joaquinito. Adoro mi malecón y mi bicicleta, me encanta la música y el flan. Me gusta andar sin zapatos, la fotografía, las trufas, el cine y los instrumentos de percusión. Sueño con seguir recorriendo mil lugares en todo el mundo y reencarnarme en algún ser que tenga alas.

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