Adiós, tiempo lejano

“Adiós tiempo lejano, me llevo todo en color, dolor por las heridas, yo guardo de esos días… el sol”

Esta segunda parte del año me ha valido para tratar de pegar los pedazos que se quedaron rotos por el suelo, no ha sido nada fácil, me ha costado la vida dejar de extrañarte y necesitarte.

Afortunadamente, de un tiempo a esta parte algo cambió, algo ocurrió dentro de mí, empecé a sentir amor por todo lo que me rodeaba, empecé a enamorarme de mi vida tal como era, ya sin ti. A veces, me dejo llevar por la nostalgia y me atrapan los recuerdos, aparecen en mi memoria y mi corazón cada uno de esos inolvidables momentos que compartimos, como si vinieran a despedirse de mí.

A veces, me confundo y pareciera que aún te extraño, pero hoy caí en la cuenta de que no. Me di cuenta que extraño las maravillosas aventuras que vivimos, extraño la persona que tú eras y la persona que yo era cuando estábamos juntos, pero esas personas ya no están y no volverán nunca más.

Hace unas semanas viniste, y lejos de quebrarme como pensé que lo haría, sólo deseaba que estuvieras lejos. Hace un par de días escribiste y llamaste y ni siquiera reconocí tu voz. Mientras me contabas tus nuevos proyectos y que te ibas de viaje, intentaba emocionarme, intentaba sentir algo, pero ya no hay nada. Es como si te hubieras ido para siempre de aquí dentro, como si ya no pudiera volver a tenerte ni siquiera a través de los recuerdos. Ya no te extraño.

Y eso, también duele.

De la ausencia y de ti

Todo está igual sólo que más gris, el mar sigue estando ahí, pero tú ya no estás. A veces me cuesta estar inspirada, a veces me cuesta concentrarme, a veces me cuesta respirar. Soy como una luna nueva, sin luz, extrañando a mi sol, su energía y su calor. Supongo que es el precio de vivir en libertad, buscando mi propio rumbo para volver a empezar. Ojalá este camino no sea tan largo, ojalá pronto encuentre lo que estoy buscando o lo que sea que haga que te olvide y así deje de extrañarte tanto.

Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.

Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.

Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.

Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.

Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.

Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.

Una vida entera

Todo en la vida son rumbos, encuentros y despedidas, algunas duelen menos, algunas duelen más, algunas duelen profundamente y al mismo tiempo sanan. Ha sido un maravilloso regalo este viaje a tu lado OT, tan dulce como una canción, tan intenso como tu corazón.

Sé que ahora viene lo más difícil, aprender a sobrellevar cada día sin oír tu sonrisa, sin el calor de tus manos, sin tus ojos llenos de pasión,  sin tus historias llenas de sueños, sin tus ocurrencias y vaivenes, sin tus locuras y tus besos, sin tus fuertes brazos de sol. Me vas hacer mucha-mucha falta OT, no sólo eras mi mejor compañero en todo, también eras mi confidente, mi coach ontológico, mi fortaleza,  mi pasión, mi trapecio y mi red, mi locura y mi calma, mi dulce tormento, mi fabuloso complemento.

A pesar de todo y de esa ausencia que se va apoderando de mí, por fin hoy puedo decirte adiós con todo mi amor. Si algo he aprendido en esta vida es que el verdadero amor sólo puede crecer en libertad, en la libertad de elegir, en la libertad de estar donde realmente quieres estar y en la libertad de ser quien eres realmente con esa persona que amas. Uno sólo conserva lo que no amarra, por eso aunque ahora sienta que algo se muere dentro, sé que conservaré el fuego que encendiste en mí, y ese fuego me envolverá y me cuidará siempre.

Me siento muy orgullosa de ti y estoy segura que seguirás logrando grandes cosas en la vida, incluso más de todo lo que ya has logrado,  pero lo que más deseo es que  al final de ese camino, que hoy te toca seguir, encuentres lo más importante: a ti mismo y aquello que realmente te haga feliz. Por favor nunca renuncies a la posibilidad de  amar y sentirte pleno con la persona que amas, un luchador como tú nunca se rinde, ni deja que el miedo sea la base de sus decisiones.

Por mi parte, te prometo que viviré intensamente cada instante como tú me enseñaste, que lucharé por ser feliz, por vencer mis propios miedos y enamorarme con toda el alma otra vez. Es lo que realmente deseo para mí ahora.

Te amo mucho OT. Gracias por haberme hecho tan feliz, de noche, de día, en la playa, en el río, en el suelo, frente al mar, bajo las estrellas, hasta gritar, hasta llorar, hasta llevarme al  mismo cielo. Gracias por haberme cuidado tanto, por tu ternura y tu pasión, por haberme dejado ser tu luna y haber sido mi sol, por que sin saberlo me amaste con locura a tu manera. Gracias porque cada instante, lleno de amor y complicidad a tu lado, para mi valió más que una vida entera.

Mi refugio

Hoy he tomado un camino distinto para llegar a casa. He optado por el bulevar antes que por esas callecitas oscuras y silenciosas, y me he reconfortado pensado que aunque, aparentemente, nuestro camino ya esté trazado, siempre tendremos la libertad de elegir, siempre tendremos la posibilidad de volver a empezar.

En definitiva, no es el camino más corto, pero  sí el más hermoso. Me gusta como la luz de las farolas atraviesa las copas de lo árboles y cómo estos se inclinan hacia adelante, como si te saludaran, como si se sintieran dichosos por tu presencia en ese instante. Siempre he tenido esa misma sensación, recuerdo que cuando iba a la universidad, sentía que a mi alrededor todo estaba vivo, que los árboles no entretejían sus ramas de casualidad, sino que se abrazaban.

Cosas mías.

Además, ese bulevar me encanta porque me hace sentir a salvo en medio de tanto caos: los automóviles cruzando a gran velocidad por la avenida, el ruido de las bocinas, la gente caminando en automático sin saber por qué va a donde va.

El bulevar siempre te salva. No hay nada mejor que caminar sin prisa, sintiéndote protegido por los árboles, sin más cuidado que el de esquivar niños en patines o abuelitos en bicicleta, robando el aroma de cigarro de los hippies que pasan clavándote la mirada, recordando que, pase lo que pase, ese camino siempre va dar al mar. Es como sentirse en el propio hogar.

Mientras caminaba tan a gusto por ahí tratando, en vano, de no pensar en nada, empecé a pensar en todos los lugares y situaciones que me hacen sentir así, como el hogar. Últimamente el libro de Jose Miguel se ha vuelto un poco eso. Leer y releer sus historias es como escuchar su voz, mirar sus ojos, sentir sus miedos, encontrarme en sus dudas y reencontrarme en sus certezas. Es como escapar un poquito de mi tristeza.

Seguí caminando e inevitablemente terminé pensando en ti OT. Y como es que a pesar de tu ausencia te sigo llevando en mí a todas partes. Incluso siento que, sin querer, a veces llevo tu sonrisa y tus gestos en mi rostro. En otros momentos, siento tu voz muy adentro en forma de susurro. Y de vez en cuando, percibo los detalles más hermosos a través de tus ojos de miel. Supongo que es tu forma de habitar en mi y de ser mi refugio.

Aún así, extraño tanto de ti, nuestro lugar frente al mar y la forma en que tu cuerpo siempre me arropa. Tú dices que no eres poeta, pero ahora que lo pienso OT, tú haces poesía cuando me besas. Tú creas las historias más fantásticas y surrealistas cuando me provocas con esa mirada que me traspasa el alma, tú pintas el cielo estrellado entero en mi cuerpo cuando me haces el amor. Yo no quiero un escritor ni un poeta, yo sólo quisiera que tú sigas encendiendo mi corazón.

Afortunadamente, gracias a la meditación o al magnesio o a que duermo poco, ya no sé,  hay sensaciones que van sublimando en otras con el tiempo. Por ejemplo, ahora ya logro pensar en ti sin desearte con locura. He aprendido, en cambio, a pensarte con cariño, con nostalgia, con amor, con ternura.

Yo voto porque un día de estos vayamos a comer salchipapas frente al mar, aprovechemos para hablarle de todo un poco, vamos a contarle nuestras dudas y nuestros miedos. Y quedémonos ahí juntitos, abrazándonos, mirándonos, desnudándonos sin quitarnos la ropa. Cuidándonos, como dos viejitos con impotencia sexual, prodigándose afecto y entrega total.

Viviendo al máximo el tiempo que nos queda. Juntitos muy juntitos, como esperando el último maretazo de las olas. Con la inocente ilusión de que, como en aquella película, una vez que esta historia termine, el final se caerá por un agujero negro y todo volverá a empezar.

Voy a procurar

Yo no puedo disimular contigo, me conoces muy bien y sabes que cuando no te miro y me quedo callada es porque algo me pasa. Pero hoy no estaba molesta OT, si no profundamente triste.

Varias de las cosas que dijiste en el almuerzo me atravesaron el corazón como espadas afiladas. A veces me pregunto si tienes real conciencia de que te amo y todo lo que eso significa para mi. Por favor no me digas que crees que fulano o sultano es mi verdadera alma gemela, que somos jóvenes y que vamos a volver a enamorarnos, que yo debería estar con otra persona que sea sensible y que sea poeta, que somos tan diferentes que un día nos vamos a cansar. Nunca le digas eso a una persona que te ama, porque lastima mucho, de verdad que lastima.

A cambio di cualquier frivolidad, comenta la noticia del día, habla de la bolsa, del clima si quieres o mejor no digas nada. Sé que no fue tu intención lastimarme, se que me quieres  y quieres cuidarme, pero a veces no piensas lo que dices. Tal vez el no haber amado nunca te hace decir las cosas con esa fría inocencia y hasta te exime de todos los cargos.

En cualquier caso OT siento que mientras más vueltas le damos al asunto, más nos hacemos daño: Mi inestabilidad que te asusta y tu inestabilidad que me corta el corazón en pedacitos.

Yo ya no quiero esperar nada, ni de ti, ni de nadie. Voy a guardar mi corazón en un cajón para que mi alma vuelva a ser libre. En cuanto a mí, poco a poco le voy cogiendo cariño a mi tristeza y a esta sensación de que el fuego se va apagando un poco cada día.

Voy a procurar quererte y cuidarte el tiempo que nos queda, agradecerle cada noche a la vida por haberme permitido amarte con intensidad y locura, acostumbrarme a tu ausencia, restar los días, despedirme de a poquitos, hasta que llegue el inevitable momento en el que un día yo ya no esté en tu vida y tú ya no estés en la mía.

Anny Luna

Amo a mi Joaquinito. Adoro mi malecón y mi bicicleta, me encanta la música y el flan. Me gusta andar sin zapatos, la fotografía, las trufas, el cine y los instrumentos de percusión. Sueño con seguir recorriendo mil lugares en todo el mundo y reencarnarme en algún ser que tenga alas.

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