Círculo de sonidos sanadores

De pronto sentí que mi cuerpo se desagregaba en mil partículas que caían dentro del tronco de un árbol, caían lentamente danzando entre ellas como un suave remolino. El sonido de las olas me llevó hasta la orilla de una playa, sentí que el sol caía sobre mis ojos, entonces me hice agua y empecé a descender como una luz hacia el fondo del mar.

Con el sonido de los vientos sentí frío e intenté cobijarme entre mis manos. De pronto empecé a sentirme más ligera, al principio era una especie de libélula colorida y sin mucha forma que poco a poco se fue haciendo éter, luego ya era una corriente de viento más que fluía entre enormes montañas. Así llegué hasta un valle muy hermoso y allí me encontró el espíritu de mi papá, otra vez. Sentí una paz infinita y luego muchas ganas de llorar, lloré y lloré y sentí que con cada lágrima mi corazón se purificaba. Entonces vi gente celebrando en la montaña, haciendo una ronda y danzando con tambores, los niños corrían y bailaban, era como una fiesta ritual.

Me quedé abrazada a mi papá contemplando todo aquello, mientras un sonido nos anunciaba que ese tiempo llegaba a su final. Se me hizo muy difícil volver del viaje, yo siento que una parte de mí se quedó para siempre en ese hermoso lugar.

 

chakra del agua

Ser mamá…

Ser madre no es nada fácil, a veces es muy demandante, a veces es agotador, a veces me angustio y siento culpa porque no puedo pasar con mi hijo todo el tiempo que a los dos nos gustaría, a veces me pregunto si lo estoy haciendo bien o si la estoy fregando toda, a veces no tengo todas las respuestas que quisiera. A veces me toca ser maestra y muchas veces me toca aprender tanto de mi hijo, a veces sólo me queda guardar silencio y observar como con el tiempo se va haciendo una persona sensible y maravillosa. A veces me cuesta pero sé que debo dejar que se frustre, que se equivoque, que lo afronte, que descubra, que encuentre dentro de sí mismo, que crezca. Ser madre es la responsabilidad más compleja que he podido y que podré experimentar alguna vez. Y así, con todo, cada vez que miro a mi Joaqui y veo esa chispa en sus ojos, pienso en todo el camino que hemos recorrido juntos y siento que ser madre fue la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Imagen

Con los brazos abiertos

Como todos los fines de semana, la vida nos regala la maravillosa oportunidad de ver la puesta de sol. Durante una hora Joaquín y yo nos sentamos a ver como el sol desciende lentamente, jugando con los colores del atardecer, haciendo del cielo un hermoso lienzo que cobra vida por si mismo. Mientras eso ocurre, conversamos, bromeamos y Joaquín se pregunta si el sol se mojará al caer sobre el mar. Luego él solito se responde diciendo que, seguramente, mañana el sol se sacudirá el agua con ayuda de sus rayos y así volverá a estar sequito.

Entre tanto, muchas personas se acercan a fotografiar el sunset, asombrados, maravillados, como si se tratara de un milagro y pienso: efectivamente es un milagro, pero que a veces no tomamos en cuenta porque pasa a diario. A diario como el amanecer, como la mirada entusiasmada de nuestros hijos porque acaban de descubrir algo nuevo, a diario como el abrazo de las personas que amamos, como las risas de nuestros mejores amigos o como las llamadas de mamá, como cuando suena en el reproductor esa hermosa canción, a diario como nuestra propia respiración.

Si algo he aprendido en este 2013 es a reconocerme en esas pequeñas cosas, a sentir sin juzgar, a amar y dejarme amar por todo lo que me rodea, a fluir sin esperar. Para llegar a eso tuve que perder a personas que dejaron huellas imborrables en mi vida y estoy aprendiendo a aceptar que su llegada y su partida tienen un sentido en mi historia, que así tenía que ocurrir.

Y es que hasta ahora siempre me había visto como un desastre, como una veleta sin rumbo, siempre buscando. Pero como dice mi amigo Jorge “lejos de la noria de causas y efectos, se tiene el corazón que se trae por defecto” y así de a pocos, por fin he aprendido a enamorarme de mi vida, con mis dudas y ausencias, con mi emoción y deseo, con mis miedos e incertidumbres, pero enamorada al fin y me siento muy agradecida por todo lo que hay y no hay en ella. Siento que por fin encontré el camino de regreso a casa, a mí misma y me siento en paz por eso.

También sé que seguiré buscando y encontrando, y que me volveré a enamorar de otras personas y otros mundos, de otros milagros, de esos que ocurren una sola vez en la vida y de esos que ocurren a diario.

Bienvenido 2014, mi alma, mi corazón y yo te recibimos con los brazos abiertos.

postal de palmeras

Tu amor es como el sol

joaqui byn hoy

Ahora que ya tienes 5 años y 5 meses se te ocurren cosas muy graciosas, te has vuelto muy conversador, te haces preguntas fundamentales acerca de la vida, te conoces más y expresas lo que sientes con firmeza, desde un “te quiero” hasta “tengo miedo”, cómo has crecido mi pequeño, eres mi alegría, mi hermoso sol de atardecer, mi mejor compañero.

A veces pienso que el tiempo pasa muy rápido, que en un abrir y cerrar de ojos de pronto te haces tan grande. Un día estabas aprendiendo a caminar y hoy ya te mueres por escribir y leer. Ojalá nunca se nos olvide disfrutar el presente, amar los momentos, porque de eso es lo único que está hecha la vida. Por eso hoy, inocentemente, intento capturar el tiempo en fotografías y memorizar estos días, días que la vida nos regala para estar bien juntitos y disfrutarla plenamente.

Canción para bañar a la luna

Y con esta canción te arrullo todas las noches para que te vayas muy a gusto a tus sueños…

Ya la Luna baja en camisón
a bañarse en un charquito con jabón.
Ya la Luna baja en tobogán
revoleando su sombrilla de azafrán.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna viene en palanquin
a robar un crisantemo del jardín
Ya la luna viene por allí
su kimono dice no, no y ella sí.
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna baja muy feliz

a empolvarse con azucar la nariz
Ya la luna en puntas de pie
en una tacita china toma té
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu.

Ya la luna vino y le dio tos
por comer con dos palitos el arroz
Ya la luna baja desde allá
y por el charquito-quito nadará
Quien la pesque con una cañita de bambú,
se la lleva a Siu Kiu

Anny Luna

Amo a mi Joaquinito. Adoro mi malecón y mi bicicleta, me encanta la música y el flan. Me gusta andar sin zapatos, la fotografía, las trufas, el cine y los instrumentos de percusión. Sueño con seguir recorriendo mil lugares en todo el mundo y reencarnarme en algún ser que tenga alas.

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