Con los brazos abiertos

Como todos los fines de semana, la vida nos regala la maravillosa oportunidad de ver la puesta de sol. Durante una hora Joaquín y yo nos sentamos a ver como el sol desciende lentamente, jugando con los colores del atardecer, haciendo del cielo un hermoso lienzo que cobra vida por si mismo. Mientras eso ocurre, conversamos, bromeamos y Joaquín se pregunta si el sol se mojará al caer sobre el mar. Luego él solito se responde diciendo que, seguramente, mañana el sol se sacudirá el agua con ayuda de sus rayos y así volverá a estar sequito.

Entre tanto, muchas personas se acercan a fotografiar el sunset, asombrados, maravillados, como si se tratara de un milagro y pienso: efectivamente es un milagro, pero que a veces no tomamos en cuenta porque pasa a diario. A diario como el amanecer, como la mirada entusiasmada de nuestros hijos porque acaban de descubrir algo nuevo, a diario como el abrazo de las personas que amamos, como las risas de nuestros mejores amigos o como las llamadas de mamá, como cuando suena en el reproductor esa hermosa canción, a diario como nuestra propia respiración.

Si algo he aprendido en este 2013 es a reconocerme en esas pequeñas cosas, a sentir sin juzgar, a amar y dejarme amar por todo lo que me rodea, a fluir sin esperar. Para llegar a eso tuve que perder a personas que dejaron huellas imborrables en mi vida y estoy aprendiendo a aceptar que su llegada y su partida tienen un sentido en mi historia, que así tenía que ocurrir.

Y es que hasta ahora siempre me había visto como un desastre, como una veleta sin rumbo, siempre buscando. Pero como dice mi amigo Jorge “lejos de la noria de causas y efectos, se tiene el corazón que se trae por defecto” y así de a pocos, por fin he aprendido a enamorarme de mi vida, con mis dudas y ausencias, con mi emoción y deseo, con mis miedos e incertidumbres, pero enamorada al fin y me siento muy agradecida por todo lo que hay y no hay en ella. Siento que por fin encontré el camino de regreso a casa, a mí misma y me siento en paz por eso.

También sé que seguiré buscando y encontrando, y que me volveré a enamorar de otras personas y otros mundos, de otros milagros, de esos que ocurren una sola vez en la vida y de esos que ocurren a diario.

Bienvenido 2014, mi alma, mi corazón y yo te recibimos con los brazos abiertos.

postal de palmeras

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Acerca de annyluna

Sedienta viajera del presente. Adoro mi malecón y mi bicicleta, me encanta la música y el flan. Me gusta andar sin zapatos, la fotografía, las trufas, el cine y los instrumentos de percusión. Sueño con una casa de madera y ventanas inmensas cerca de algún río, viajar a mil lugares en todo el mundo y reencarnarme en algún ser que tenga alas.

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Anny Luna

Amo a mi Joaquinito. Adoro mi malecón y mi bicicleta, me encanta la música y el flan. Me gusta andar sin zapatos, la fotografía, las trufas, el cine y los instrumentos de percusión. Sueño con seguir recorriendo mil lugares en todo el mundo y reencarnarme en algún ser que tenga alas.

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