Al muchacho de mi alma, en su cumpleaños
Cuenta la leyenda que una vez el gran sol del medio día decidió quedarse hasta muy tarde para poder encontrarse con la luna, él solo había oído hablar de ella por algunas historias que su abuela le contaba, pero nunca la había podido conocer porque el universo -muy estricto con el orden natural de las cosas- jamás había permitido que ellos se juntaran en el mismo lugar al mismo tiempo. Ese día el gran sol del medio día se hizo el dormido sobre el mar y aunque los seres azules que cuidaban la aurora boreal le avisaron que ya era hora de ocultarse, él hizo de oídos sordos y se quedó hasta que llegó la noche. En ese instante y ante el asombro del gran sol que miraba de reojo, se encendió en el cielo una luz intensa y cálida al mismo tiempo, era la luna de la noche, de esa de la que tanto le había hablado su abuela. La luna lo miró extrañado y se le acercó, el sol ruborizado se puso más naranja que de costumbre y pensó que esa era la criatura más bella que había visto nunca. Por una casualidad del destino (que no se sabe a ciencia cierta aún si existe) la luna pensó lo mismo del radiante sol. Ese día ambos se entregaron toda su luz y su amor, el mar y la noche estuvieron al tanto de todo y guardaron su secreto con complicidad y ternura. Noches después, mientras la luna recordaba con nostalgia al sol radiante, se dio cuenta que algo empezaba a crecer dentro de ella… nueve meses después había luna llena. Todas las estrellas, aves, montañas y cuanta criatura existía en el cosmos acudieron a su encuentro. De pronto la luna llena empezó a brillar como nunca y entonces, un 24 de Setiembre como hoy… nació el hermoso sol de media noche, el fruto del amor del sol y la luna. Él había venido a este universo para iluminar las noches de todos los seres vivientes con su luz, con sus ocurrencias de niño y su alma llena de sueños. Desde ese día -porque siempre llega el día en los cuentos- todo alrededor se llena de vida, hay música en todas partes y amor con derroche, la gente pierde la cuenta de los días, los niños cantan, los cronopios salen en bicicleta, el universo es más hermoso y todo… gracias al sol de media noche.














