Es curioso pero por alguna razón cada cierto tiempo -con mucha frecuencia en los ultimos años- mi vida da una vuelta de 179 grados… y esta vez no podia ser diferente. Este año empieza con un marcado cambio de rumbo, en verdad sin un rumbo fijo, y eso es lo que siempre me ha gustado de la vida, pero un cambio al fin. Renuncias que abren un abanico de nuevas y mejores posibilidades por donde se mire, mudanzas que esperan ser llevadas a cabo a más tardar a mediados de año, inicio de proyectos personales (Jael olvidé decirte que necesito que me prestes 1000 dolares y te los devuelvo en un par de meses), sueños y más sueños esperando hacerse realidad en este tiempo que se aproxima. Muchas cosas ya están cambiando y seguirán cambiando para bien, tiene que ser así, no puedo esperar menos de la vida. Después de haberme quemado las pestañas tantos años, de haberme partido el lomo trabajando, de haber ido siempre en busca de mis sueños, después de nueve meses de embarazo y de haber traido al mundo un ser lleno de luz, después de haber sobrepasado las mareas y tsunamis del año más dificil de toda mi vida, después de haberle dado la contra a todos con tal de defender lo que creo, no puedo sino esperar cosas grandiosas de la vida, ahora el amor más puro y más sagrado de todos está conmigo y ese amor me acompañará y llenará de luz los caminos que nos toquen recorrer juntos. A mi mejor amigo le pasa algo similar, empieza el año con ganas de darle vuelta a su vida y eso ya está ocurriendo. Y para celebrar estos cambios de rumbo no se nos ocurrió una mejor y más borrachosa idea que hacernos la promesa de conocer veinte nuevos bares este año (es que el Tayta ya nos quedó corto). A ver si logramos cumplir esta promesa, además por supuesto de los sueños que ya tocan hacerse realidad este año. Y si no, también hemos pensado en un creativo y borrachoso castigo. Que la providencia nos ampare querido amigo y que la fuerza de nuestros deseos remueva el universo para que se cumplan todos-todos nuestros sueños. De momento te devuelvo el regalo que me hiciste en nuestra última madrugada de ebriedad baranquina… para este nuevo año que comienza no puedo sino desear que sean muchas madrugadas más, que sean miles de caminatas cantando hasta el amanecer, que sean un monton de vinos, trufas y algarrobinas, que sean cienes y cienes de paseos por el bulevard hasta el malecón con Joaquinito, que sean más y más conversas y cafés al atardecer… y por su puesto, que todos-todos nuestros sueños se cumplan este año en el que nuestras vidas ya empezaron a cambiar.
“Las amarguras no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas y las escribe un tal José Alfredo”
Por el dia que llegaste a mi vida,
Paloma Querida, me puse a brindar,
Y al sentirme un poquito tomado
Pensando en tus labios, me dio por cantar
Me senti superior a cualquiera
Y un puño de estrellas te quise bajar
Y al mirar que ninguna alcanzaba,
me dio tanta rabia, que quise llorar
Yo no se lo que valga mi vida,
Pero yo te la quiero entregar;
Yo no se si tu amor la reciba,
Pero yo te la vengo a dejar
Me encontraste en un negro camino,
Como un peregrino, sin rumbo ni fé,
Y la luz de tus ojos divinos
Cambiaron mis penas por dicha y placer
Desde entonces yo siento quererte
Con todas las fuerzas que el alma me da;
Desde entonces, paloma querida
Mi pecho ha cambiado por un palomar
Yo no se lo que valga mi vida,
Pero yo te la quiero entregar;
Yo no se si tu amor la reciba,
Pero yo te la vengo a dejar.














Casi lloro con la canción :’( También deseo que todos tus deseos se cumplan amiga, y que la vida nos siga trayendo más sorpresas… ya sean buenas o malas, pero junto a ti Annycita.
Con mucho cariño.
Jael… más conocido como “Andía” para los amigos jeje